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Pablo González, presidente de YPF: “Espero que la oposición no obstaculice en el Congreso que Vaca Muerta sea un tema de Estado”

Desde Washington DC, EEUU - Pablo González, presidente de YPF, acompañó al ministro de Economía Sergio Massa en su visita a Houston, la cuna de la industria petrolera de esta parte del mundo.

En esa ciudad se entrevistaron con compañías del sector -muchas de la cuáles ya son socias de YPF- con el objetivo de conseguir más inversiones que potencien a Vaca Muerta, el segundo reservorio de gas shale del mundo. Allí se habló de temas como las trabas a las importaciones y el acceso a divisas -Massa aseguró que se trabaja en eso, pero que no se resolverá en el corto plazo-, y de la necesidad de leyes que conviertan al potencial del sector en un tema de Estado, más allá de la política.

“La visita del ministro dejó anuncios importantes, como la extensión del Plan Gas 4 y el Plan Gas 5, con el que se buscará llenar el Gasoducto Néstor Kirchner, que necesita una producción de 11 millones de metros cúbicos adicionales por día”, le dijo González a Infobae.

Por medio de estos planes, el Gobierno dispone de una determinada cantidad de millones de BTU para producir y las empresas licitan con precios máximos. “Es necesario acelerar la inversión para aprovechar la potencia de Vaca Muerta”, explicó.

— ¿De cuánto es ese potencial?

— A nuestros actuales niveles de consumo, hay reservas de gas para 170 años, pero la ventana de oportunidad es muy corta para los hidrocarburos. Hay que buscar formas de aprovecharlo, urgente.

— El gas no se va a usar por mucho tiempo más…

— Claro, tendremos para unos 30 años más. Luego seguramente habrá otras formas de generación de energía. El país tiene una reserva total de 308 TCF (Trillions Cubic Feet, que en español serían billones de piés cúbicos) y consume 1,8 por año. Hay que acelerar urgente la inversión: infraestructura, equipos de perforación y otros insumos. También están los temas de importaciones y salida de divisas, lo que se habló en Houston con Massa. Lo plantearon muy claro las empresas y las cámaras del sector.

— ¿Cómo se resuelve ese tema?

— Hay que priorizar importaciones para los sectores productivos que generan divisas. También recobrar la confianza. Parte de eso es el esquema de incentivos con Chevron que también anunció Massa. También hay que tener programas de reinversión. Vaca Muerta necesita mucha inversión y muchos dólares.

— Hay críticas al acuerdo que firmaron con Petronas para impulsar el GNL, que incluye una planta de licuefacción para exportar. Por ejemplo, que es un convenio muy inicial, sin detalles ni muchas perspectivas de concreción real.

— No estoy de acuerdo. Hace dos años trabajamos en esto con Petronas, que es el cuarto productor del mundo de GNL. Vino su máxima autoridad a la Argentina, pero obviamente falta, no va a empezar mañana. Lo que se firmó es mucho más que un MOU (memorando de entendimiento), hay un proyecto en desarrollo en el que aún se deberán discutir marcos regulatorios y temas fiscales. Los que critican que digan qué empresas vinieron entre 2016 y 2019. ¿A quién trajeron los amigos del libre mercado para proyectos de este tipo? Lo digo rápido: no vino ninguna empresa de esta magnitud. Estamos con una de las petroleras más grandes del mundo trabajando para cambiar la matriz energética del país, que puede llegar a exportar USD 20.000 millones por año en el pico de producción -o más, dependiendo del precio. El desarrollo del GNL y el hidrógeno tienen que ser políticas de Estado que salgan de acuerdos entre partidos políticos. Un mal ejemplo es lo que se hizo con el off shore: lo licitó Mauricio Macri, lo seguimos nosotros y lo frenó en la Justicia alguien de Juntos por el Cambio.

— ¿Cómo seguirá el trabajo con Petronas?

— Insisto, es más que un memorándum lo que se firmó. Es un acuerdo de desarrollo que tiene varias etapas. Pensamos en una planta industrial enorme. Estamos en la fase uno, en la que se analiza la producción que requerirá el proyecto: primero tenemos que sacar el gas. A partir del 2025 hay que hacer un nuevo gasoducto que llegue al puerto y hasta que esté la fábrica la licuefacción se hará en barcos. Queda mucho por resolver: es el proyecto más grande de los últimos 50 años en la Argentina. Hay que ser prudentes y se necesitaba un marco regulatorio para el GNL en general. Esperamos que haya otros proyectos; ya los hay.

— Si todo avanza en los carriles esperados, ¿cuándo podría estar funcionando la plata?

— Si se da todo lo hablado y con todas las previsiones, el gasoducto podría estar en 2025. En ese momento entrarán los barcos. En 2026 podría estar lista la primera parte (tren) de la planta, para producir unos 5 millones de toneladas.

— ¿Pueden conseguir el apoyo de la oposición en el Congreso para el GNL y la ley corta para todo el sector de la que habló Massa?

— La idea es que hay una solo ley. En GNL e hidrógeno, creo que habrá apoyo. La ley corta es más complicada, hay que ver qué queda de la ley de promoción que fue al Congreso. Los incentivos de acceso a divisas por incremento de producción ya están por decreto. Hay que sentarse y hablarlo, debería haber consenso. Espero que haya madurez política y que la oposición no obstaculice que Vaca Muerta sea una cuestión de Estado.

— ¿Cómo marcha el proyecto off-shore de Mar del Plata?

— No está en Mar del Plata, está a 500 kilómetros de la costa. Las plataformas de Total en Tierra del Fuego están a 70 kilómetros. En Río de Janeiro están a 150 kilómetros de la playa y así pudieron modificar su matriz energética. Esto es algo que licitó Javier Iguacel, nos pareció una buena política de Estado y la seguimos: si sale bien duplicará la actual producción de 222.000 barriles. Pero pasó lo que pasó. De manera equivocada se plantearon cuestiones ambientales, cuando no es un proyecto ajeno al tema ambiental, para nada. El intendente de Mar del Plata puso un amparo, al otro día el juez se sacó foto festejando con el demandante y lo recusamos. La Justicia nos fue dando la razón: falta una audiencia pública y el año que viene se empezarían a hacer ensayos para ver si está el recurso. Yo vivo en Río Gallegos y ahí hace 50 años hay plataformas. No vi a los ambientalistas y nunca hubo un incidente.

— Potencialmente, ¿cuándo se podría empezar a sacar petróleo?

— Es imposible saberlo.

— Hay estudios que dicen que las chances de que haya petróleo son del 80 por ciento.

— Sí, hay muchos informes, pero no hay certezas.

— Están con dos juicios importantes: Maxus y el de la expropiación.

— Maxus tuvo una resolución importante hace unos meses, pero falta. Mejoramos la posición frente al proceso, se hablaba de una responsabilidad de hasta USD 14.000 millones que se limitó. Se dio un gran paso. La demanda que lleva adelante Loretta Preska en Nueva York está por definirse y se sabrá si hay juicio. Se juzga en EEUU una quiebra en España con leyes argentinas. En los próximos días sabremos cómo sigue.

— ¿Cómo están los números de YPF?

— YPF está muy bien, tuvimos el segundo EBITDA más importante de la historia de la empresa, unos USD 1.500 millones en el último trimestre. Eso es igual a ser más eficientes. Bajamos la deuda unos USD 1.700 millones, se aumentó la producción y corregimos el presupuesto de ejecución 2022 para arriba. Lo más importante es crecer en petróleo y gas de manera interanual y es un proceso que va a continuar. El macrismo no hizo crecer a YPF: hicieron caer la producción, están los números. Otras empresas sí crecieron con ellos, tomaron decisiones para favorecerlas. ¿Comparte el macrismo la idea de una YPF de bandera que sea el motor del desarrollo argentino? ¿Va a bancar el crecimiento? Si nosotros autoabastecemos el mercado las otras pueden exportar. Nos va bien a todos, pero tiene que haber una política energética, no la de Aranguren y Macri.

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