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Autorizaron exportar más del 10% de la producción nacional de gas

La disparada del precio internacional y la llegada de la temporada baja potenciaron los pedidos. El último contrato presentado prevé que podría cobrar hasta 10,24 dólares por millón de BTU.

La contraestacionalidad puede ser una gran ventaja para la producción de gas de Argentina, dado que cuando el país reduce su consumo por la llegada de los meses templados, es cuando los países más desarrollados del mundo requieren más energía y hacen subir los precios globales. Ese escenario es conocido por la industria local y es una de las grandes ventajas que posee el enorme potencial del gas de Vaca Muerta, pero recién este mes ese escenario comenzó a tener un impacto en el mapa de las exportaciones.

De acuerdo a los registros oficiales de la secretaría de Energía de la Nación ya son 19 los permisos de exportación dados para levar gas nacional, tanto a Chile como a Brasil, por un volumen máximo de 12,26 millones de metros cúbicos por día.

Si bien ese caudal no se ha alcanzado aún, y esta semana las exportaciones se mantenían por debajo de los 6 millones de metros cúbicos a diario, marca que Nación ya avaló la exportación del equivalente al 10% de la producción nacional de gas y de ese total 7,6 millones de metros cúbicos por día no pueden ser “tocados”, ya que fueron autorizados en condición firme o no interrumpible.

Pero además de estos 19 pedidos ya autorizados en este año, el gobierno tiene otros cuatro pedidos listos para firmar que responden precisamente a este contexto internacional extraordinario de alta demanda, baja producción y por ende elevados precios, en donde el gas argentino puede funcionar como un salvavidas para los consumidores chilenos y las arcas locales.

Puntualmente estos últimos cuatro pedidos de exportación ingresaron a Energía en la última semana y plantean no solo un adicional de hasta 4,9 millones de metros cúbicos por día sino en especial trazan un nuevo horizonte de precios y plazos contractuales.

Los contratos de tipo no interrumpibles fueron avalados como parte del Plan Gas Ar, el programa de subsidios a la producción de gas, pero solo tendrán vigencia hasta el 1 de mayo, para priorizar el mercado nacional ante la llegada del invierno.

Estos nuevos contratos de corte interrumpible, es decir que el comprador extranjero deberá esperar si antes Argentina necesita ese gas, marcan todo un nuevo escenario ya que en varios casos se extienden hasta el 2024.

Si bien la producción de gas de Argentina es como una especie de arma de doble filo para los clientes chilenos, no solo por la posibilidad de las interrupciones contempladas en los contratos, sino por el historial del país de suspender de pronto los envíos ante la caída de la producción, el contexto internacional es aún más desafiante.

En las últimas semanas el precio del gas natural licuado (GNL) llegó a valores de más de 40 dólares por millón de BTU y se estabilizó en unos 30 dólares ante la escasez de gas en el hemisferio norte.

Ese contexto impacta de lleno en un país como Chile que no es productor de gas y que además enfrenta un proceso de descarbonización en muchas de sus usinas térmicas que derivan en una mayor necesidad de consumo de gas.

Y algo similar ocurre en el sur de Brasil donde a la falta de gas se suma la necesidad de ese país de reemplazar con usinas la menor generación hidráulica que está dejando la sequía, que paraliza en gran medida su principal fuente energética.

En este último caso, uno de los contratos presentados recientemente al gobierno nacional da cuenta de que el precio del gas a enviar a la central de Ambar Uruguaiana por parte de Pampa Energía sería de 5,20 dólares por millón de BTU en esta temporada de verano y de 7,50 dólares para el invierno que viene.

En tanto que el acuerdo más destacado fue el sellado por la alemana Wintershall DEA con Enel Generación Chile, que prevé que el precio del gas para verano podría llegar a los 7,08 dólares por millón de BTU y a los 10,24 para el invierno.

La letra chica de estos acuerdos está previendo una situación particular, que es que en pleno invierno Argentina siga exportando gas.

Si bien a simple vista esta situación pareciera ser incongruente con la importación de buques de GNL, en realidad es un escenario más que posible y positivo para el invierno del año que viene y el siguiente.

Esto se debe a la falta de transporte hacia Buenos Aires, que impediría inyectar más producción desde Vaca Muerta hacia los grandes centros de consumo del país, pero que sí podría elevar su producción y destinar esa diferencia hacia el mercado externo, en especial hacia Chile.

Por ahora los contratos de exportación que se presentaron en los últimos días están a la espera de una resolución de parte de la subsecretaria de Hidrocarburos de la Nación, Maggie Videla Oporto, pero de concretarse marcarían que las empresas podrían llegar a exportar hasta 17,16 millones de metros cúbicos de gas natural por día.

Tal vez el convulsionado mercado internacional del gas termine permitiendo la reapertura definitiva del mercado chileno, que hasta el momento se ha mostrado reticente a sellar grandes acuerdos luego del corte repentino de los envíos del 2006 y la caída de la producción de los últimos años.

La crisis se presenta como una oportunidad de cambiar la imagen del gas argentino, para que, al contrario del dicho que versa sobre quien se quema con leche, cuando Chile vea a Vaca Muerta ya no llore.

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