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Las claves de la llegada de Gutierrez a la Ofephi

Después de todo, o antes que nada, Neuquén es la provincia cruzada en un 60% por la formación Vaca Muerta. Y al mismo tiempo, hay una carrera electoral con impacto en este año, pero también en el 2023. Esto, y la buena relación del gobierno neuquino con Nación, es lo que traduce en parte la llegada del gobierno neuquino a la presidencia de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi) por primera vez.
El contexto previo: la designación de otro neuquino, Darío Martínez, en la Secretaría de Energía de la Nación. Con tan buena llegada a Cristina Fernández como con el presidente Alberto Fernández, el ex diputado nacional es hoy poco menos que una fija para disputar la gobernación neuquina en dos años.
Desde su llegada al cargo, acaparó buena parte de la agenda nacional energética, repleta de desafíos de magnitud en un contexto económico como el argentino, pero también una formidable vidriera política.
En ese contexto, tejió los acuerdos con productores y un amplio número de referentes del sector que desencadenaron el repunte posible de la actividad petrolera.
El MPN, el partido gobernante en Neuquén, sin el cual Vaca Muerta no se explicaría en su fase inicial, aquella que luego el kirchnerismo retomó con la nacionalización de YPF, parece haber accedido a un atisbo equilibrio en esa misma vidriera.
La provincia tiene la potestad sobre las áreas productoras no convencionales y unos 25 últimos años en los que aprendió casi como ninguna otra el manual de todo lo bueno y todo lo malo a la hora de generar condiciones para atraer inversiones y hacer de eso su principal motor económico.
De hecho, tanto Gutiérrez como el ex gobernador Jorge Sapag, antes de la asunción del actual gobierno, se ocuparon de estrechar el vínculo con el Frente de Todos para plantear el margen de oportunidades que ofrece el shale en el actual contexto de profunda crisis económica para el país.
El presidente, ni bien asumió, tuvo un Gutiérrez interlocutor de los más cercanos en el mapa de las provincias, una relación que se afianzó en El Messidor, la residencia oficial de Villa La Angostura, en junio del 2020.
Otro tanto con Wado de Pedro, el ministro del Interior que es esa suerte de puente entre el cristinismo y el albertismo, quien fue de los primeros en felicitar a Gutiérrez tras su llegada a la Ofephi.
El neuquino, un gobernador que conoce como pocos el idioma de las petroleras, encabezó ayer el primer encuentro de la Ofephi desde que asumió en el organismo. Planteó ni más ni menos lo que viene diciendo y sabe que es necesario: acuerdos para sostener y abordar los problemas que cada provincia productora lleve a ese ámbito de debate, del que Buenos Aires también quisiera ser parte (Gutiérrez y Axel Kicillof tuvieron una foto meses atrás).
En un año de repunte de la industria, Neuquén (el gobierno neuquino) tendrá de este modo una plataforma desde la que seguir siendo preponderante en la agenda política- pública en torno al desarrollo de los recursos petroleros, esa posible llave para apuntalar la macroeconomía.
Sin que sea garantía de nada, quizás también pudiera verse como una forma de evitar tensiones desde la política. Al menos por un tiempo. Después de todo, si el Frente de Todos, sus diversas variantes, va por todo en la provincia en el 2023 (¿por qué sería de otro modo?), las tensiones serían casi inevitables.
Kicillof busca entrar al espacio de definiciones energéticas
La provincia quiere hacer valer su peso en la refinación y los servicios que presta.
Desde hace meses, Buenos Aires tiene entre cejas la posibilidad de ingresar a la Ofephi. La provincia cuenta con prestadores de servicio en buena parte de la industria petrolera al margen de su rol preponderante en el downstream y el transporte.
En su territorio están las refinerías de YPF en La Plata, de Raízen (Shell) en Dock Sud, de Axion (Pan American Energy) en Campana y de Puma Energy (Trafigura) en Bahía Blanca. También se localizan los polos petroquímicos en las inmediaciones, como los de Ensenada - La Plata, Dock Sud (en el partido de Avellaneda), Zárate - Campana y Bahía Blanca, lugares donde confluyen ductos de transporte de crudo y gas desde otras provincias productoras.
Un asado en El Messidor y el inicio de la buena relación
Gutiérrez despejó las dudas haciendo de anfitrión en la cordillera.
El gobernador Omar Gutiérrez había mantenido un vínculo cercano con el anterior presidente, Mauricio Macri. Con el cambio de gobierno, y de signo político, el MPN se ocupó de construir un diálogo con el Frente de Todos. Fue incluso desde antes de la asunción de Alberto Fernández, y de hecho el partido provincial había tenido altibajos en la relación con los gobiernos kirchneristas.
En parte, porque el partido provincial suele ser un aliado de los gobiernos nacionales de turno y ha hecho un culto de esto cuando las situaciones le convienen.
En junio del 2020, Gutiérrez explicitó su respaldo a Fernández durante una visita del presidente a Villa La Angostura. “Será recordado como el hombre que le salvó la vida al pueblo”, dijo el neuquino esa vez, ante la presión de sectores que cuestionaban la extensión de la cuarentena del coronavirus.
En esa oportunidad, compartieron un asado en El Messidor y posaron en reiteradas ocasiones para las fotos. “Es un gobernador que nos está ayudando mucho”, dijo entonces Fernández.
En octubre pasado, el presidente volvió a Neuquén, esta vez para hacer su primera visita oficial a un bloque productor de Vaca Muerta: fue en Loma Campana, al anunciar el Plan Gas.Ar en el área emblemática de YPF. (La Mañana de Neuquén)

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