Perspectivas energéticas en latinoamérica: tendencias de reservas y consumo

La actual demanda energética mundial, los nuevos costos relacionados con el desarrollo del petróleo no convencional, los vertiginosos cambios en los precios de los hidrocarburos y el potencial de reservas que poseen Venezuela y Brasil y, en menor medida México y Bolivia, junto a lo que puedan aportar Argentina, Perú y Ecuador ubican a Latinoamérica como una región con un importante potencial abastecedor energético a largo plazo.

De esta forma, la demanda energética actual a nivel mundial podría dividirse de la siguiente manera: el petróleo convencional ocupa alrededor de un 35% del total de la demanda, el carbón llega a un 24% y el gas natural posee alrededor del 22%, mientras que el 19% restante lo ocupan las energías complementarias y alternativas, como la hídrica, nuclear, solar, eólica, térmica o los biocombustibles, entre otras.

Sin embargo, este escenario podría cambiar en los próximos años. En general, se estima que la demanda de energía crecerá un 50% en las próximas dos décadas. Esto está ligado al crecimiento de la población a nivel mundial y, sobretodo, a la nueva magnitud de mercados emergentes como China, India y otros países asiáticos. Estos factores propiciarán un fuerte desarrollo del sector energético, que será imprescindible para poder motorizar la mayor actividad económica.

A pesar del crecimiento de las energías alternativas, se piensa que sobre 2030 los combustibles fósiles seguirán dominando la matriz energética mundial, constituyendo aproximadamente el 75% de la demanda mundial. De esta forma, los hidrocarburos y fuentes fósiles de energía (petróleo, gas natural y carbón) continuarán siendo tan requeridos como hasta hoy, aunque por supuesto se prevé un paulatino incremento en el porcentaje correspondiente a las llamadas energías alternativas (eólica, solar) hasta llegar a un 25% de la matriz en los próximos veinte años.

Una oportunidad hacia el futuro

En ese marco, la oportunidad que se abre para Latinoamérica es muy importante.
Sobretodo considerando las reservas de los países más fuertes en la materia. Venezuela, por ejemplo, tiene aproximadamente 80 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo convencional, 93 mil millones de barriles de reservas probables y 53 mil millones de barriles de reservas posibles.

En cuanto a reservas de petróleo no convencional, como pueden ser las arenas aceitosas (tar sands) y el petróleo extra pesado (extra-heavy oil), ubicado principalmente en la Faja del Orinoco, Venezuela también cuenta con un fuerte potencial. Estas reservas de petróleo no convencional constituyen aproximadamente el 65% de las reservas totales mundiales de este tipo de petróleo, con alrededor de 1,8 billones de barriles. Hasta el momento, este petróleo no convencional era considerado inviable comercialmente, pero debido a las nuevas tecnologías su producción se torna posible y competitiva.

La situación de Brasil es también muy alentadora. Con las reservas del sector ultra profundo offshore, que actualmente se están estudiando y desarrollando luego de su reciente descubrimiento, las reservas de petróleo y gas de Brasil llevarán a este país al octavo puesto en el concierto internacional en la materia, a la altura de Nigeria y la propia Venezuela.

Actualmente, las reservas probadas de Brasil lo ubican en el puesto 17° a nivel mundial, con 14.400 millones de barriles de petróleo. Solamente por dar un ejemplo, el volumen de hidrocarburos recuperable en el campo Tupí ubicado en la cuenca de Santos es de unos 5.000 millones a 8.000 millones de barriles de petróleo. La denominada área "pre sal", en consecuencia, se transforma en un bloque petrolero al nivel de los más fuertes del mundo.

Por otra parte, Bolivia y Perú se destacan en reservas gasíferas. En el primer caso son 18 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas de gas, mientras que Perú llega (de acuerdo a los últimos descubrimientos) a los 21 TCF. Ecuador cuenta con una reserva petrolera para 30 años, por la cantidad de 1.470 millones de barriles, y también cuenta con importantes reservas potenciales de gas y petróleo. En México, las reservas probadas ascienden a 14.700 millones de barriles de petróleo crudo, mientras que en Argentina las reservas petroleras probadas se estiman en alrededor de 446 mil millones de metros cúbicos.