Política económica e hidrocarburos en Latinoamérica

La relación entre la política económica y el desarrollo del sector hidrocarburífero en un país o en una región es siempre muy estrecha. Es que las condiciones económicas que se planteen serán los principales condicionantes para el desarrollo de nuevos bloques exploratorios, así como también para el asentamiento de nuevas inversiones.

Política Petróleo

¿Qué es lo que requieren las empresas del sector energético para poder invertir en nuevos activos?. Mayormente, estabilidad política y reglas económicas claras. Pues bien, todos sabemos que estas dos condiciones han estado ausentes de la realidad latinoamericana durante la mayor parte de su historia.

A pesar de esto, la región ha experimentado un aceptable desarrollo de su potencialidad en la producción de petróleo y gas, aunque lógicamente es una incógnita pensar el nivel de crecimiento que podría haberse alcanzado en otro contexto político y económico. Ante esto, y en momentos en los cuales las reservas hidrocarburíferas y la producción petrolera y gasífera descienden en todo el planeta, resulta vital que la economía latinoamericana logre un consenso energético.

¿Qué significa esto?. Principalmente, se plantea la necesidad de obtener algún tipo de comunión entre las políticas económicas que se desarrollan en cada uno de los países y que atañen al sector energético, con el propósito de arbitrar, por ejemplo a través de los bloques regionales como el Mercosur, alternativas conjuntas que permitan hacer más previsible al sector y logren estimular la llegada de nuevas inversiones.

El panorama que se abre

Las perspectivas son favorables hacia el futuro, siempre y cuando el precio internacional del petróleo se estabilice. Es que la región cuenta con un interesante potencial exportador de hidrocarburos, por ejemplo hacia China e India o incluso Estados Unidos. Además, las asimetrías en cuanto a la realidad energética de los diferentes países latinoamericanos también propicia la comercialización energética entre ellos.

Una de las posibilidades que se han planteado últimamente para lograr un consenso energético regional es la creación de bloques petroleros latinoamericanos, denominados Petrocaribe, Petrosur y Petroandina, que tienen como propósito aunar esfuerzos económicos, políticos y sociales dentro de Latinoamérica. Petrocaribe está integrado por Venezuela y 14 países del Caribe; Petrosur reúne a Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina y Petroandina está conformado por Venezuela, Colombia, Bolivia y Ecuador.

Las mayores dificultades que puede afrontar este proyecto son, por un lado, que se encuentra motorizado por Venezuela, un país con una imagen negativa en cuanto a política económica si lo observamos desde la óptica de las grandes empresas multinacionales que manejan el sector y, por otro, que registra la ausencia de un gran actor de la región en cuanto a hidrocarburos: México.

Escollos a superar

Los desafíos en política económica que afronta Latinoamérica en cuanto a hidrocarburos son variados y dependen en gran medida de las realidades contrapuestas de los distintos países. Sin embargo, es posible hacer un breve resumen como para tener un panorama general de aquellas cuestiones que un consenso regional debería intentar resolver.

Las diferencias entre los precios internos de los hidrocarburos y el precio internacional, la cuestión de las regalías que cobran los estados nacionales a las petroleras privadas, los monopolios que se advierten en algunas naciones, el papel de las firmas privadas en cuanto a su responsabilidad social en las comunidades en las que actúan y otras temáticas relacionadas deberían constituir la base de una política económica regional que considere seriamente las problemáticas del sector hidrocarburífero.

Al mismo tiempo, en muchos países es fuerte el reclamo de las empresas productoras en cuanto a los costos de producción de los bloques, en un momento en el cual el declive de la producción retrasa aún más la amortización de la inversión inicial que supone todo emprendimiento energético, un proceso que de por sí ya es bastante extendido en el tiempo debido a las características intrínsecas de la actividad.

Por todo esto, puede decirse que Latinoamérica (más aún en el actual contexto de crisis económica mundial) afronta un panorama complejo en cuanto al tema hidrocarburífero, que puede resolverse de dos maneras contrapuestas: la negativa sería perder las oportunidades que se presentan porque las políticas económicas no se adaptan a las necesidades del sector; mientras que la positiva sería el crecimiento del mercado a través de una política concertada a nivel regional que ataque los principales escollos y problemáticas.